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Absolutisme Zen —
Serpent
BCore publica Absolutisme Zen, el nuevo disco de Serpent. Un disco de
guitarras, enfadado y en catalán —por lo tanto, un disco sin futuro.
Serpent regresan con Absolutisme Zen, un trabajo de rock conflictivo y
frontal que celebra la muerte anunciada de las subculturas y pasa
directamente a morder caras. ¿Punk? ¿Hardcore? Más bien vergüenza y pereza
ante esa pregunta. Empezaron en 2017 romantizando el rock reinterpretado
desde los preceptos del hardcore, al estilo de las bandas de Washington o
San Diego. A eso se le llamó post-hardcore: una etiqueta propia de épocas
de abundancia y hoy completamente innecesaria.
Serpent utilizan ingredientes ruidosos y crudos, enriqueciendo con una
mano y empobreciendo con la otra. Escuchado el resultado, el mensaje te
muerde la cara y la música avanza como un tren de mercancías que no se
preocupa demasiado por frenar antes de las curvas. Ni etiquetas, ni
eslóganes, ni clichés, ni zona de confort.
Es un disco creado desde una mirada crítica y alternativa, expresada a
través del sonido.
Este discurso empuja al grupo a buscar su propia voz —tanto musical como
líricamente— y a esquivar cualquier ejercicio de estilo inofensivo.
Absolutisme Zen son once temas, once viñetas de un mundo gobernado por una
nueva forma de absolutismo que no necesita ser manifiestamente violento ni
evidente para funcionar. Un absolutismo que, de manera calmada y sibilina,
entierra bajo contenido intrascendente y modas de cinco minutos cualquier
lucha o expresión de disidencia.
Líricamente, el disco afronta —de forma asimétrica y personal— las maneras
en que el mundo hiere: mostrando la herida y esperando empatía. En esta
ocasión, musicalmente, el artefacto ha salido más robusto. Cada canción
parece tener una misión clara y la lleva a cabo sin desviarse del camino.
En cuanto a las sonoridades, el uso de elementos más clásicos —cuerdas a
media distorsión y baterías con más resonancia que ataque— hace que el
empuje final sea más real y punzante, alcanzando cotas de intensidad
propias de otras distorsiones y velocidades.
El trabajo ha sido producido por la propia banda y grabado con Marc Bòria
y Xavi Escribano en Labedoble, y con Albert Ibarra en Echo Estudi. La
mezcla ha corrido a cargo de Santi Garcia en Ultramarinos Costa Brava, y
la masterización, de Víctor Garcia en Ultramarinos Mastering.
Avances / Singles
Hemos vaciado la sala
“Hemos vaciado la sala” nace de una broma interna de la banda: cuando su
propuesta no encaja con la identidad del evento y, sumado al volumen al
que tocan, acaban vaciando la sala y autodenominándose #vaciasalas.
Sin embargo, esta broma esconde un significado más profundo y se convierte
en un clamor para recuperar el espíritu crítico y el consumo responsable
de contenido.
Herederos de unos tiempos en los que el contenido se degustaba y no
simplemente se tragaba, Serpent llevan años atrincherados en esa nostalgia
mientras señalan otra nostalgia menos sana: la que vive del fomo pretérito
y de la necesidad de coleccionar hologramas del pasado a precios de lujo.
Las consecuencias: el ocio musical queda relegado a grandes eventos en la
periferia de las ciudades que, además, suelen tener un precio de entrada
elevado; las salas mueren o se
convierten en residencias de grupos tributo; los limitadores de sonido
arruinan la experiencia; las calles quedan muertas, oscuras y en silencio.
Viejo y cabreado
“Viejo y cabreado” gira constantemente entre dos actitudes aparentemente
contradictorias: el orgullo generacional y la autoparodia. Cuando parece
que expresamos la creencia de
haber vivido una época más auténtica o real que la actual, al final del
estribillo tiramos del freno de mano y decimos:
“No quiero que me hagas demasiado caso, estoy viejo y cabreado”.
En este caso se busca el matiz de estar viejo y no tanto el de ser viejo,
tratando “viejo” como una actitud, una energía, más que como una cuestión
de edad.
La frase “Tengo que irme para que empieces tú, pero el problema es que yo
todavía no he terminado de lamentarme” expresa esa sensación crepuscular
en la que para ti empieza a ser demasiado tarde, pero los motivos por los
que sigues nadando a contracorriente son exactamente los mismos que hace
25 años.
“Viejo y cabreado” esconde, de manera inequívoca, la voluntad de que la
llama siga viva, aunque sea de una intensidad o un color distintos a los
que estamos acostumbrados, o tan
auténtica y tan residual que ni siquiera sepamos verla. Sea como sea: que
haya llama.
Focus track
El himno nacional
Habla de cómo un himno de resistencia, el himno de Cataluña (Els Segadors),
acaba en
manos de la xenofobia identitaria. Un reflejo del auge de la extrema
derecha populista en
todo el mundo.
Tracks
Nunca nadie en ningún lugar
Habla de relaciones personales, de expectativas y frustraciones
depositadas en la otra
persona. De cuando la forma de ser del otro es la fuente de tus problemas
y, cuando
desaparece, te los encuentras de frente y debes afrontarlos o endosarlos a
tu nueva víctima.
Zarzal
Habla de personas que bajo la excusa de “ser directos” o “ser sinceros”
satisfacen sus
frustraciones, toxicidad y ganas de herir. Todo el mundo puede pinchar y
ser desagradable.
Dinero y abdominales
Una mirada irónica a la idea de triunfo actual: la superación, el culto al
cuerpo y a la apariencia.
El día que hablé de sentimientos
Sobre la castración emocional y la masculinidad clásica.
Swing del dolor
Sobre la gentrificación y el fenómeno expat, que convierte una ciudad en
un parque
temático y acaba destruyendo toda su autenticidad.
No me podría importar menos
Relato de quienes hemos tenido que marcharnos de Barcelona por la
imposibilidad de
pagar un alquiler y porque ya no reconocemos la ciudad.
Psicotécnico |
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